Mexikuris lleva el sonido de los Andes a la Casona de Xicoténcatl en la primera Noche de Museos de 2026

La agrupación de “sikuris” ofreció un concierto gratuito para más de 200 personas.
La Casona de Xicoténcatl invitó en su primera Noche de Museos del 2026 a “Mexikuris”, agrupación “surgida por el gusto de la música sudamericana” y, en particular, por el instrumento de viento “siku”, cuyo inconfundible sonido evoca una de las regiones más bellas y ricas en cultura de nuestro continente: la Cordillera de los Andes.
El siku, también conocido como zampoña, está compuesto por varios tubos de distintos diámetros y longitudes agrupados en dos hileras de forma vertical, cuyos tonos, en su mayoría agudos brillantes, han caracterizado a la música tradicional andina creada en países como Bolivia, Chile y Argentina, entre otros por donde pasa la cadena montañosa más larga de la tierra.
De ahí el nombre “Mexikuris”, explicó su director musical, Miguel Ángel Aldama Martínez, pues la agrupación -compuesta por 19 músicos de diversas edades, incluido un pequeño de cinco años- “es la primera en México conformada por ‘sikuris’”, es decir, personas que tocan el siku, al igual que instrumentos para ese género musical, como la quena, la tarka, el bombo, el charango, y cascabeles.
Al caer la noche de este miércoles, los artistas invitados compartieron con más de 200 asistentes al recinto cultural del Senado de la República una docena de melodías que versan sobre la naturaleza y la vida comunitaria, y poseen ritmos creados con instrumentos herencia de los pueblos originarios de los Andes.
“Voces de tierra escucho allá, aves y ríos lamentar. Mamita tierra, cuídame; ya no te enojes, sálvame. Tus guaguas queremos vivir; mamita tierra, cuídame”, fue parte de la letra de “Ajayu Pachamama”, canción que apela a la compasión de la Madre Tierra por el hombre, armonizada con quenachos (flauta de origen quechua) y el sonido de caracolas.
Con “Sumaqamaña” recordamos que este tipo de melodías también han sido parte del cancionero de protesta y del llamado a la unidad en los movimientos sociales del cono sur americano: “ya recorrimos un camino de resistencia, con todo el pueblo unido somos millones. Unamos todas nuestras fuerzas para vivir bien”.
“Para vivir bien” y también “para llamar a la lluvia”, e incluso “para pelear sin hacerse daño”, fueron escritas varias de las canciones que Miguel Aldama y sus compañeros compartieron durante más de una hora con los asistentes a este concierto gratuito en la Sede Histórica del Senado de la República.
Al igual que en otras veladas musicales de Xicoténcatl, el aforo completo disfrutó de interacción con canciones como “El Sikuri” o “Raza Brava”, donde los músicos invitaron a acompañar las composiciones con las palmas al compás de los bombos, cuyo sonido reverberó en todos los pasillos del recinto.
El cierre de este concierto llegó con la complacencia por parte de Mexikuris a una petición del público: la popular “El Carnavalito”, que en su ritmo y letra concentra los elementos instrumentales y el ánimo de la música andina: “fiesta de la quebrada humahuaqueña para cantar. Erke, charango y bombo, carnavalito para bailar”.
Mexikuris inició su trayectoria en 2022. Pese a ser de reciente creación, todos sus integrantes poseen larga trayectoria, y en apenas unos años, se han presentado en foros como el Teatro Metropólitan, el Centro Cultural Ollin Yoliztli y en diversos festivales; esta es la segunda ocasión que la Casona de Xicotencatl abre sus puertas a una de sus presentaciones.



